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NOCIONES DE CULTURA Y DE LO CULTURAL.
Cuando se habla de “cultura” o de lo “cultural”, estamos en
presencia de una polisemia, esto es, nos encontramos frente a palabras que
tienen varios significados. Hay tres grandes dimensiones semánticas, o sea de
significado, del término “cultura”, dentro del uso de las cuales suele haber variaciones.
Veamos cuales son estas tres dimensiones semánticas de
las palabras cultura y cultural:
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El primer nivel semántico del uso de la palabra cultura
lo podemos llamar el nivel planetario o general de la palabra “cultura”,
en el cual esta palabra se entiende contrapuesta a la palabra “naturaleza”.
Lo cultural está entendido aquí en referencia al accionar de todos los seres
humanos. En este nivel general o planetario, se da una contraposición entre dos
polos: el de lo natural y el de lo cultural. En lo natural, por un lado,
se engloba todo aquello que es propio de la naturaleza de las cosas, de la vida
natural, de los ecosistemas, de los equilibrios medioambientales, de todas las
interacciones entre el reino mineral, el reino vegetal y el reino animal no
humano; en definitiva todo aquello que no ha sido cultivado o transformado por
la mano humana. Y en lo cultural, por el otro lado, se comprende todo
lo humano que es aprendido (o sea, todo lo que en los hombres no resulta de la
herencia genética), todo aquello que ha sido hecho por el hombre, todo lo
que es resultante de la acción humana sobre la faz de la tierra y debajo de
ella y sobre ella, todo lo que no es heredado de la naturaleza, todo lo que no
viene dado por la genética. En este nivel de lo cultural englobamos, a su vez,
todo lo que es manocultura, es decir, el conjunto de las manufacturas,
de todos los objetos producidos por la mano del hombre; también el cultivo, la
transformación de lo que ofrece la naturaleza, esto es la agricultura, la
cultura agrícola; y también la ideocultura, todo que es resultado del
cultivo del alma, del espíritu, del intelecto, de la razón, es decir de todas
las manifestaciones del pensamiento y de la conducta humana, tales como las
creencias y las costumbres.
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Un segundo nivel semántico del uso de la palabra cultura
es el que podemos llamar el nivel societal o popular de la palabra cultura,
en el cual lo cultural está entendido en referencia al accionar dentro de un
sistema social determinado: a una sociedad le corresponde una cultura y, por
extensión, a una parte de la sociedad (subsistema social) le corresponde una
subcultura (parte de la cultura societal). En este nivel, cultura encontramos
todo lo que es transmitido sucesivamente de generación en generación dentro de
una comunidad o de una sociedad determinada, y que al mismo tiempo identifica a
este pueblo, a esta comunidad/sociedad (identidad cultural), y con la
cual sus integrantes se identifican (identificación). Por ende, en este
nivel lo cultural viene definido por su carácter tradicional: la cultura
aquí es un concepto caracterizado por su transmisión generacional y por su
sentido identitario.
Si alguien
quiere preguntar por el lugar del folklore en este esquema no se puede sino
responde que se ubica en este nivel como el conjunto de tradiciones con las
cuales un determinado pueblo se expresa; decir “cultura tradicional”, entonces,
es redundante pero útil para reafirmar didácticamente aquello de lo que estamos
hablando: de todo aquel patrimonio de patrones de comportamiento, de costumbres
y valores que se han ido transmitiendo -y modificando- de generación en
generación a lo largo de los siglos que le da un carácter identitario único a un
sistema social concreto. Toda sociedad particular constituye un sistema, y como
tal puede formar parte de un sistema mayor o suprasistema (por ejemplo, de una
civilización), y a su vez cuenta en su interior con variados subsistemas. Al
considerar la sociedad y la cultura chilena como un sistema, podemos visualizar,
por un lado, que forma parte de algún sistema mayor, por ejemplo, del supra
sistema de las sociedades castellano parlantes de América, y por el otro lado, al
mismo tiempo visualizamos hacia su interior subsistemas llamados subculturas,
que son conjuntos de personas que dentro de la sociedad nacional, además de
compartir las características comunes a ésta, se caracterizan por compartir
determinadas tradiciones más específicas, que pueden ser locales, regionales o
de determinados oficios, por ejemplo, las subculturas de los campesinos, de los
mineros, de los pescadores, de los chilotes, de los pampinos, etc.
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Un tercer nivel semántico del uso de la palabra cultura
es el nivel individual o de las personas, situadas con independencia de su
propia sociedad. Se trata del cultivo personal de las expresiones intelectuales
y artísticas que no se reducen a la mera reproducción de lo determinado o
condicionado socialmente Son expresiones intelectuales o artísticas que pueden
tener su origen en la creatividad de determinadas personas o en el conocimiento
y participación de un determinado patrimonio recibido de generaciones y
culturas distintas. En este nivel nos encontramos, por un lado, con todo variopinto
bagaje cultural cuyo valor trasciende las sociedades particulares, que no se
limita a una sociedad en particular: en la música, la literatura, la filosofía,
la religión, las humanidades en general… A esto es a lo que comúnmente se hace
referencia cuando se dice de una persona que es culta, educada, cultivada,
ilustrada. Y por otro lado nos encontramos con todas las innovaciones que
aparecen dentro de la sociedad, con los aportes que van haciendo individuos o
grupos y que responden a la creatividad de las personas. Esta creatividad, al
surgir de una o más personas constituye una innovación, y por ende no es algo
tradicional, puesto que todavía no ha sido traspasado a lo largo de las
generaciones. Recién cuando sea asimilado ese elemento innovador por la
sociedad entera, o por alguno de sus subsistemas, y sea sucesivamente
transmitido de una generación a otra, podrá ser considerado un elemento
cultural de la sociedad, o sea en el sentido del segundo nivel semántico de la
palabra, pues ya pasó a formar parte del patrimonio cultural de un pueblo. Con
este criterio tenemos que entender, por ejemplo, la música de inspiración
folklórica: aquella creatividad personal o grupal que se inspira en el
folklore, música y cantos con autor conocido, la tenemos que incluir solamente en
este tercer nivel semántico (el nivel personal de la palabra cultura) a la
espera de que sea asimilado por la sociedad, despues de varias décadas y pase a
ser anónimo. Si ello ocurre, y la innovación se traspasa sucesivamente de una
generación a otra, entonces pasará a formar parte del folklore, de la
tradición, de la cultura en el sentido identitario de una sociedad.
Pedro Banoviez Cominetti.

